Estás presente

Eres como un lunar, probablemente cancerígeno, que no puedo extirpar. No dejo de pensar en nuestras últimas palabras, llenas de amor y dolor. Mucho dolor. Una negación innegable. No podíamos decir adiós. Atinamos a expresar lo mucho que lo lamentábamos.

¿Cómo estás? Espero que te encuentres bien. El popular virus nos ha dado pie a una conversación embriagante y sin rumbo. Nos damos ánimos y nos aconsejamos sobre cómo venimos tratando de llevar nuestras vidas ahora.

Te has vuelto lo que querías, en realidad siempre lo fuiste. Me dices que me he vuelto lo que anhelaba, en realidad siempre lo fui. 

Nos recordamos que en viaje hacia nuestro propio interior y hacia ser mejores seres; a pesar de la cuarentena, aún no ha terminado. No es necesario darnos ánimos, es más como una reprimenda.

Hemos hecho y dicho lo que queríamos a lo largo de nuestras aún cortas vidas. Hemos amado con intensidad, hemos reído, llorado, confesado nuestros más profundos miedos y traumas. Nos hemos reconocido en el otro.

Ahora solo recordamos con cariño, nos abrazamos a la distancia, nos expresamos lo importante que fuimos uno para el otro. Y a pesar de que tomamos rumbos totalmente distinto, quizás opuestos, seguimos siendo el otro, nos seguimos reconociendo. 

Autodesterrado, mi autodestierro permanece adentro.

Comentarios