El dolor de lo más placentero
Nada más placentero que sentir ese olor
cuando el cuerpo emana lo más sincero
Que se rasguen las vestiduras las señoras del peinado tieso
Pero que placer poder dormirme en tu piel
aún húmeda
Amanecer con la boca abierta
La cara adherida a tu pecho, por la saliva
Luego de que tu hombro me sostuvo sin remordimientos
Y esa caricia de media noche
cuando a penas no estábamos reconociendo
Soltarnos y luego nos aferramos para recuperarnos
Ese beso de labios secos
Cuando el aliento sabe a la más cálida bienvenida
Cuando el cuerpo aturdido de tanta luz,
se reincorpora
Y nuevamente me tomas.
Comentarios
Publicar un comentario